¡Mi hijo me contesta mal!

HIJO-QUE-CONTESTA-MAL

Ante una de sus sugerencias, comentarios u órdenes, su hijo responde de la manera más despectiva posible. “Es la edad”, “pasa por un mal momento”, “ya se tranquilizará”, son algunas de las excusas que calman su preocupación. Pero, ¿realmente es apropiado soportar este comportamiento?

Parece que simplemente el susurro de su voz  es suficiente para irritar al joven durante todo el día. No lo obedece, no lo respeta y su actitud desafiante roza con la insolencia. Algunos padres se acostumbran a sobrellevar día a día este conflicto, confiando en que se trate de una etapa, y probablemente lo sea. Sin embargo, es necesario establecer límites para que este periodo no se trasforme en algo constante.

Con la cercanía de la adolescencia, entre los nueve y once años, empiezan a aparecer los primeros signos de la rebeldía  característica de la pubertad. Los pequeños empiezan a alejarse de sus padres, los amigos cobran una mayor importancia en sus vidas, y en la consolidación de su carácter, experimentan cambios de ánimo. Buscan la autonomía, aunque no necesariamente de la mejor manera.

En esta etapa, los niños tienen dificultades para expresar lo que sienten. No tienen la confianza necesaria para ser sinceros como antes, pero tampoco saben hacerlo sin herir a los demás.  Experimentan una desvinculación afectiva que hace que quieran imponerse sus propios límites y órdenes.

Lamentablemente, es esa fragilidad emocional  la que convierte a las decisiones de los infantes en peligrosas. Delincuencia, adicciones, baja autoestima, promiscuidad, entre otras, son algunas de las nocivas consecuencias de la rebeldía adolescente.  Por ello, los padres deben corregir sus actitudes desobedientes desde el primer indicio.

“Cuándo un niño nos dice una mala repuesta, está expresando su enojo, frustración, miedo o si se siente herido”, explica Jane Nelson, autora del libro “Disciplina positiva para preescolares”. Efectivamente, toda inapropiada contestación tiene un trasfondo que un padre debe preocuparse por conocer.

Identificar el motivo de las emociones conflictivas de su hijo, es el primer paso para acabar con la tensa convivencia. Puede que responda mal ante sus palabras porque usted no se está comunicando de la mejor forma, o porque un factor externo, como un mal día en la escuela, acrecienta su irritabilidad.

Cuando lo descubra podrá establecer una estrategia de solución. Como modificar las palabras que utiliza para brindarle sugerencias, evitando así herir su susceptibilidad. Si la tensión se genera por el colegio, las actividades extras, o el círculo social, puede ayudarlo a reducir el estrés promoviendo sanas distracciones, como paseos familiares y viajes ocasionales.

Es necesario que marque sus límites con anticipación, y que se mantenga firme en ellos. Ante la primera mala respuesta de su hijo hacia usted, menciónele cuál será la corrección que usará si vuelve a suceder. No permita que el joven piense que es algo natural y que no habrá disciplina.

Mantenga su compostura y no deje de hablar con el pequeño por temor a su explosivo carácter. Escuche atentamente sus opiniones e inconformidades  cuando las comunique de la manera adecuada.

Finalmente, si observa que el problema no se detiene, la actitud rebelde de su hijo se acrecienta e incluso recurre a los insultos para ofenderlo, será necesario que acuda a un especialista.

Aletheia Internacional

Centro de Soluciones Psicopedagógicas
www.aletheia.com.pe
(01) 255 8800  Anexo 34 ó 35
contacto@aletheia.com.pe
¡Solicite su Consulta Gratuita, estamos en Miraflores!
Previous Post
Next Post

Leave a Reply