¡Mi hijo es un problema en clase!

conducta

¿Tu hijo es de los que se sientan en la última fila del salón y tira bolitas de papel cuando el profesor se voltea? ¿Tiene malas notas y decenas de llamadas de atención en su cuaderno de control? ¿Pelea con sus compañeros y no se compromete para cambiar de actitud? Si respondiste afirmativamente a estas preguntas, te interesará mucho leer este artículo.

Los niños con mal comportamiento en el salón de clases, son más comunes de lo que parece. Pero, no todos tienen esta errónea actitud por una mala crianza, conflictos emocionales o traumas de infancia, algunos simplemente, no se sienten comprometidos con su aprendizaje, y para encarar el aburrimiento, deciden divertirse siendo  “los chicos problema” del salón.

 “Muchos alumnos, aun sin ser plenamente conscientes, se desmotivan por falta de estímulos suficientes en el aula; en las programaciones no siempre se tienen en cuenta sus intereses, y el proceso educativo sigue más centrado en la enseñanza y el profesorado que en el aprendizaje y en el alumnado”, reconoce Valentín Martínez-Otero, psicólogo, pedagogo y profesor en la facultad de Educación de la Universidad Complutense.

Para estos docentes, problemas como la indisciplina, que perjudican a los escolares en su labor académica, son consecuencias del mínimo compromiso que tienen con su futuro.  Pero la realidad es una sola, y el reconocido diario español “La Vanguardia”,  lo describe perfectamente en uno de sus artículos, aprender requiere esfuerzo, nadie puede hacerlo en lugar del alumno y este es el único responsable de su fracaso”.

Por supuesto, los infantes aún no son completamente conscientes de lo que ponen en juego cuando deciden ser indisciplinados, en lugar de aprovechar la educación para llenarse de conocimientos y saberes que más adelante, los ayuden a explotar sus talentos y habilidades. Por ello, necesitan que tú, como padre, les devuelvas la motivación y los ayudes a comprometerse.

¿Cómo? Con tu interés, apoyo incondicional y exigencia. Lograr que tu niño se motive e involucre no es nada fácil, pero tampoco es imposible. Necesitas tiempo, dedicación, paciencia, creatividad y por sobre todo, mucho amor y comprensión.

Lo primero que debes hacer es conocer las características e intereses de tu hijo. Cuando conozcas realmente qué llama la atención, sabrás acoplar los recursos, medios y herramientas de aprendizaje para él. Por ejemplo, puedes relacionar las materias de estudio con alguno de sus gustos ¿Cómo? Muy simple, utilizando tu creatividad. Así los protagonistas de un aburrido libro pueden pasar a tener los nombres de sus personajes preferidos o, incluso puedes recrear escenas de la historia universal con sus muñecos de acción.

 El segundo paso, igual de importante, es descubrir cuándo dejó de motivarse por estudiar. Aquí averiguarás si su mala conducta es simplemente por aburrimiento, o si  está conectado a un factor externo (como problemas económicos, rupturas familiares, etc.). Si se trata del segundo caso, aparte de tu plan para motivarlo, deberás solucionar el inconveniente que lo daña, o buscar ayuda psicológica. Ataca directamente el problema.

También es necesario que seas un modelo coherente para tu hijo. Exígete a ti mismo mejorar en tus rutinas, obligaciones, trabajo, entre otros. No puedes dar instrucciones si, como referente, no estás cumpliendo con lo que pides. Esto también significa que tienes que mostrar alegría por aprender cosas nuevas, abrirte al conocimiento y evitar cualquier actitud agresiva, intolerante o irrespetuosa.

Tampoco lo tengas  recluido en su habitación repasando todas sus lecciones sin descanso, o su mal comportamiento podría empeorar. Mezcla estas sesiones con actividades en las que interactúe con la naturaleza, reflexione y esté conectado con el mundo real. Reducirás sus frustraciones y será más pasivo en clases.

Por último, no olvides demostrar lo orgulloso que estás pos sus avances. Él sentirá felicidad por darte satisfacciones y seguirá esforzándose para cambiar de actitud. Pero, no dejes de ser exigente, o podrías hacer que vuelva a caer en conductas inapropiadas. Necesita límites.

Probablemente sea necesario que lo inscribas a un centro de asesoría académica, para que pueda nivelarse, y también refuerce el compromiso y dedicación que tú le estás enseñando. Esto es recomendable porque es muy probable que tu hijo esté muy atrasado en conocimientos, a comparación de sus compañeros, por la indisciplina que demostró con anterioridad.

La capacidad intelectual más la actitud y motivación, acaban con cualquier mal comportamiento, y son las claves para el éxito. No permitas que por aburrimiento, tu hijo se gane el título del “niño problema”, cuando tiene potencial para ser “la estrella” de su clase.

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