Falta de sueño: ¿Sabía que esta puede ser la causante del mal comportamiento de su hijo?

El llanto del hermanito menor

Cuando un adulto duerme poco se siente cansado, desmotivado, e incluso irritado; en consecuencia, cualquier acción que le parezca inapropiada originará en él una respuesta agresiva y violenta. Si una persona mayor, que posee más capacidad de autocontrol responde de esta manera al descuidar su descanso nocturno, imagínese cómo afecta esta misma actitud a un niño.

Los expertos del sueño recomiendan que los niños duerman aproximadamente ocho horas durante la noche, además de su siesta diurna; sin embargo, una gran cantidad de pequeños no acatan esta recomendación. Cuando un menor pierde de 3 a 4 horas de sueño de manera continua se presentan en ellos las siguientes consecuencias: irritabilidad, inquietud, baja tolerancia a la frustración, falta de autocontrol y apatía.

Al evaluar la repercusión del sueño en la conducta infantil, es fácil afirmar que se encuentra estrechamente relacionada con el mal comportamiento que probablemente está notando en su hijo. El cerebro no es eficiente cuando es privado del sueño, necesita bombear más sangre para oponerse a los efectos de la somnolencia, como consecuencia las personas se sobre esfuerzan, se sienten cansadas y, no actúan como lo harían con regularidad.

Un estudio realizado por la Universidad Internacional de la Florida descubrió que la falta de sueño puede ser un factor determinante para que un adolescente caiga en actividades delictivas. Esto se debe a que su autocontrol se reduce notablemente, con el cansancio no logra analizar correctamente las consecuencias de sus decisiones.

Algunas de las causas por las que un niño puede evadir tomar una siesta son: malos hábitos nocturnos, alteraciones en las rutinas de sueño (como un cambio de casa, de país o cualquier diferencia notable en el hogar, por ejemplo la llegada de un bebé, que con su llanto no lo deje descansar), falta de actividades físicas que lo vuelvan más hiperactivo durante las noches y, una mala alimentación, llena de azúcares y sustancias que eleven la hiperactividad. En el peor de los casos se puede tratar de un trastorno de sueño, como insomnio crónico o despertares parciales, si se trata de esto, será necesario visitar a un especialista.

Para solucionar este conflicto, un padre debe seguir algunas recomendaciones que lo ayudarán a lograr la tranquilidad en su hijo. En primer lugar es importante establecer un horario fijo para su hijo, él debe saber la hora exacta para dormirse y despertarse, no permita que incumpla esta regla. Procure además darle un baño y apagar todos los dispositivos electrónicos al menos una hora antes de la hora establecida, esto lo ayudará a relajarse y a que pueda conciliar el sueño más rápidamente. Por último, asegúrese de que no se distraiga con la computadora o el celular que pueda tener en su habitación y evite los ruidos en la casa.

Si logra que su hijo duerma las ocho horas de una manera tranquila y sin interrupciones, notará la diferencias en su estado de ánimo y actitudes.

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