¿Cómo corrijo a mi hijo sin dañarlo?


corregir

Ningún adulto acude a una escuela para aprender a ser padre, es un difícil camino, y lo real es que uno nunca deja de aprender, sin embargo, en toda preparación hay uno que otro tropezón, y en este caso uno de ellos es perder la condición de adulto por la ira o frustración.

Si su hijo se comporta en repetidas ocasiones de una manera incorrecta, es bastante probable que usted explote desmesuradamente en ira y lo corrija de una forma inadecuada y exagerada. Este es un ejemplo claro de perder la condición de adulto, pues actuar de manera irracional no es una acción que deba ser realizada en la paternidad.

Un adolescente actúa por impulso, es rebelde por naturaleza y desarrolla comportamientos irracionales motivados por emociones fugaces. Cualquiera puede volver a su adolescencia sin darse cuenta, pero la experiencia no siempre es positiva.

Castigar no es lo mismo que corregir. El mero acto de establecer un castigo, no educa, ni persuade efectivamente. Sino que genera sentimientos de rechazo, frustración y resentimiento. Cuando un padre ejerce su autoridad de manera autoritaria y violenta, su hijo no aprende, ni reflexiona.

En estas ocasiones, el niño refuerza características negativas, disminuye su autoestima, aumenta su ansiedad y estrés, potencia una personalidad sumisa, victimaria o violenta, desarrolla tendencias irrazonables,  promueve un sentimiento de venganza y degrada los vínculos emocionales padre – hijo. Finalmente, se crean distanciamientos.

La manera adecuada de disciplinar, es analizando las consecuencias de dicho acto. Un padre debe demostrar en todo momento la experiencia que ha adquirido con los años, y trasmitir a su hijo que él es el adulto y que su decisión, aunque no le agrade al niño en un principio, es la correcta para su bienestar.

Hay cinco pasos básicos para disciplinar en positivo y no perder la condición de adulto debido al enojo del momento. El primero es calmarse y evitar  perder el control. Reconocer la sensación de ira ayudará a que no se desborde. Esta es una prueba básica de madurez.

Escuche  a su hijo. Este segundo paso es primordial para decidir adecuadamente las consecuencias de la mala conducta. Luego hay que dialogar, expóngale su punto de vista con respeto y evite la violencia. Aquí se agrega el cuarto paso, explicarle por qué su acción es incorrecto.

Finalmente, aplique la corrección tomando en cuenta todo lo anterior. Es bastante probable que luego del diálogo llegue a un acuerdo con su hijo. Actúe con determinación y sabiduría.

Paciencia, sentido común y amor, es lo que un padre requiere para ser siempre el adulto y el pilar de su hogar. No pierda estas características en ningún momento.

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